Abres el móvil para comprobar qué ha pasado.
Diez minutos después has visto vídeos del accidente, testimonios, imágenes de los trenes, cifras que cambian, mensajes de familiares, discusiones sobre responsabilidades y decenas de opiniones políticas.
Cierras la aplicación.
Y a los cinco minutos vuelves a abrirla.
Tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, el 28 de octubre, España se encuentra ante una tragedia de enorme impacto humano. El suceso ha dejado decenas de personas fallecidas y más de un centenar de heridos, mientras continúa la atención a las víctimas y la investigación de lo sucedido. (RTVE.es)
Para quienes lo han vivido directamente, para sus familiares y para quienes han intervenido en la emergencia, el impacto puede ser enorme.
Pero también puede aparecer malestar en personas que están a cientos de kilómetros.
Y eso no significa necesariamente que estén desarrollando un trauma.
Una tragedia también puede afectarnos desde fuera
Cuando ocurre algo excepcional, nuestro cerebro intenta comprenderlo.
Buscamos información porque queremos reconstruir lo sucedido, saber si existe algún peligro y recuperar cierta sensación de control.
Por eso, después de una catástrofe, es perfectamente comprensible mirar las noticias con más frecuencia.
El problema aparece cuando informarse se convierte en una exposición prácticamente continua.
Vídeos repetidos. Imágenes de personas heridas. Testimonios angustiosos. Hipótesis. Audios. Opiniones. Discusiones. Actualizaciones cada pocos minutos.
El National Center for PTSD señala que existe una relación entre la exposición a noticias sobre acontecimientos traumáticos y los síntomas de estrés, aunque la relación no es sencilla: consumir más contenido puede aumentar el malestar y, al mismo tiempo, las personas más angustiadas pueden sentir una mayor necesidad de seguir consultándolo. (ptsd.va.gov)
En otras palabras: más información no siempre significa más tranquilidad.
“No estaba allí, pero no puedo dejar de pensar en ello”
Puede ocurrir.
Especialmente cuando el acontecimiento resulta cercano.
Quizá utilizas habitualmente ese tren. Quizá un familiar realiza ese trayecto. Quizá recuerdas otro accidente. O simplemente te impresiona pensar que una actividad tan cotidiana pueda terminar de esa manera.
Después pueden aparecer pensamientos como:
“Podría haber sido yo.”
“¿Y si vuelve a pasar?”
“¿Cómo puede ocurrir algo así?”
“Ya no me fío.”
También pueden aparecer problemas para dormir, irritabilidad, imágenes que vuelven a la cabeza, necesidad de comprobar constantemente las noticias o una sensación de alerta cada vez que utilizas un medio de transporte.
Sentir algunas de estas reacciones durante los primeros días no significa automáticamente tener estrés postraumático.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que la angustia es frecuente después de acontecimientos potencialmente traumáticos y que la mayoría de las personas se recuperan progresivamente sin desarrollar un trastorno de estrés postraumático. (Organización Mundial de la Salud)
Conviene no patologizar una reacción humana ante algo terrible.
Cuando además aparece la rabia política
Las tragedias colectivas actuales tienen otra particularidad: apenas existe separación entre la información sobre lo sucedido y la discusión sobre quién tiene la culpa.
En cuestión de minutos pueden mezclarse el duelo, la investigación, las acusaciones políticas, los vídeos fuera de contexto, los mensajes partidistas y las teorías todavía sin confirmar.
Entonces aparece otra forma de agotamiento:
“No puedo más con las noticias.”
“Todo termina convertido en política.”
“No sé a quién creer.”
“Me enfado cada vez que abro X.”
No es una sensación minoritaria.
El Digital News Report 2026 del Reuters Institute señala que el 37 % de las personas encuestadas en España evita las noticias al menos algunas veces, mientras que la confianza general en ellas se sitúa en el 33 %. El informe describe además un escenario internacional de creciente sobrecarga, ansiedad y cinismo ante una sucesión constante de crisis políticas, económicas y sociales. (reutersinstitute.politics.ox.ac.uk)
Podemos estar informados y, simultáneamente, estar agotados de estar informados.
No necesitas elegir entre mirar todo o ignorarlo todo
A veces reaccionamos con dos extremos.
El primero es estar constantemente conectados.
El segundo, bloquear completamente cualquier información porque sentimos que no podemos soportar más.
Entre ambos existe una alternativa mucho más útil: información suficiente y deliberada.
Puedes decidir consultar las noticias dos o tres veces al día en lugar de recibir una actualización cada tres minutos.
Puedes elegir fuentes fiables en lugar de desplazarte indefinidamente por redes sociales.
Puedes leer una noticia sin necesidad de ver diez veces las imágenes más duras.
Y puedes informarte sobre la investigación sin entrar en todas las discusiones que aparecen debajo.
Estar informado no exige exponerte continuamente al contenido más perturbador.
De hecho, limitar las imágenes y la cobertura repetitiva cuando aumentan la ansiedad es una de las recomendaciones que utilizan los recursos especializados en respuesta psicológica ante desastres. (ptsd.va.gov)
Si tienes niños cerca, la pantalla también importa
Los adultos podemos entender que una imagen corresponde al mismo acontecimiento repetido varias veces.
Un niño pequeño puede no interpretarlo igual.
Además, escuchar conversaciones constantes sobre muertos, accidentes, culpables o posibilidades de nuevas tragedias puede generar preguntas y temores que no siempre verbaliza.
No es necesario ocultar lo sucedido.
Pero tampoco necesitan recibir información diseñada para adultos.
Conviene responder a lo que preguntan con información sencilla, ajustada a su edad y evitando que permanezcan expuestos de forma continua a imágenes gráficas o conversaciones alarmistas.
Y hay algo especialmente útil: recordarles aquello que sí sabemos sobre su situación inmediata.
Dónde están.
Quién les cuida.
Qué vamos a hacer hoy.
La seguridad se reconstruye muchas veces a través de cosas muy concretas.
Volver a hacer vida normal no significa que no te importe
Después de una tragedia puede aparecer cierta culpa.
¿Cómo voy a salir a cenar si hay familias pasando por esto?
¿Cómo voy a reírme hoy?
¿Cómo puedo dejar de mirar las noticias?
Pero continuar con tus actividades no reduce la gravedad de lo sucedido ni significa falta de empatía.
Mantener rutinas, dormir, trabajar, moverse, estar con otras personas y realizar actividades significativas forma parte de las recomendaciones habituales después de acontecimientos altamente estresantes. (Organización Mundial de la Salud)
No necesitamos permanecer emocionalmente activados todo el día para demostrar que algo nos importa.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
La reacción inicial puede ser intensa y seguir entrando dentro de lo esperable.
Lo que importa es observar cómo evoluciona.
Si pasan los días o semanas y continúas reviviendo imágenes, tienes pesadillas frecuentes, evitas coger un tren o realizar actividades que antes hacías, permaneces constantemente en alerta, notas ataques de ansiedad o el malestar empieza a interferir claramente en tu vida, merece la pena realizar una valoración profesional.
Esto resulta todavía más importante para quienes han vivido directamente el accidente, han perdido a alguien, han resultado heridos, han participado en el rescate o tienen antecedentes traumáticos que el acontecimiento haya reactivado.
Existen intervenciones psicológicas eficaces cuando las reacciones traumáticas persisten. La OMS identifica, entre las intervenciones con mayor respaldo para el trastorno de estrés postraumático, la terapia cognitivo-conductual centrada en trauma y EMDR. (Organización Mundial de la Salud)
Pero pedir ayuda no requiere esperar a cumplir los criterios de ningún diagnóstico.
A veces comienza sencillamente por poder decir:
“Desde que ocurrió esto, no estoy consiguiendo volver a estar tranquilo.”
Y buscar a alguien preparado para ayudarte a entender qué está pasando.
Referencias: Organización Mundial de la Salud, Trastorno de estrés postraumático, actualización septiembre de 2026. National Center for PTSD, recursos sobre acontecimientos traumáticos y exposición mediática. Reuters Institute, Digital News Report 2026.
